Crisis de ventas de Maserati: ¿una marca al borde del abismo?

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Las ventas de Maserati se han desplomado 58% en sólo dos años, con sólo 11,127 vehículos entregados el año pasado. Esta dramática caída plantea serias dudas sobre el futuro de la icónica marca de lujo italiana, que alguna vez vendió casi 49.000 automóviles al año en 2017. La situación pone de relieve un desafío más amplio: las marcas de lujo enfrentan una intensa competencia y dinámicas cambiantes del mercado.

La espiral descendente

La crisis actual es el resultado de múltiples factores. La débil demanda en China, donde las marcas de lujo occidentales están perdiendo terreno, combinada con la demanda estadounidense. Los aranceles han afectado duramente las ventas. Sin embargo, la cuestión más fundamental son los propios errores estratégicos de Maserati. La compañía descontinuó tres modelos clave (Ghibli, Quattroporte y Levante) en los últimos años, eliminando un volumen de ventas significativo.

La decisión de sustituir los motores V8 suministrados por Ferrari por unidades más pequeñas de cuatro cilindros también enfureció a los puristas, mientras que los intentos posteriores de corregir esto con un V6 desafinado llegaron demasiado tarde.

Papel de Stellantis y planes futuros

Maserati es parte de Stellantis, un conglomerado que lucha contra marcas de bajo rendimiento. Persisten los rumores sobre una posible reestructuración o incluso ventas, aunque la empresa ha negado tales planes. El problema no es sólo Maserati, sino la industria automotriz en general, especialmente ahora que los fabricantes de automóviles chinos aumentan con vehículos de alta gama a precios más bajos.

Para detener la hemorragia, Maserati ahora codesarrollará vehículos con Alfa Romeo, con el objetivo de lograr eficiencias de costos. Está previsto un nuevo Levante para 2027, seguido de un Quattroporte en 2028, que también podría sustituir al Ghibli descontinuado. Sin embargo, estos planes por sí solos no solucionarán el problema central.

El problema del marketing

El ex director ejecutivo de Stellantis, Carlos Tavares, identificó la causa fundamental: mal marketing. Sostuvo que Maserati carece de una identidad de marca clara y no logra transmitir su propuesta de valor única.

“Maserati no se trata sólo de coches deportivos, se trata de gran turismo, calidad de vida, dolce vita y tecnología. Nos faltan perspectivas y pistas.”

El camino a seguir

Resucitar a Maserati requiere algo más que nuevos modelos; exige una inversión estratégica y un mensaje de marca convincente. Sigue siendo incierto si Stellantis comprometerá los recursos necesarios. La empresa debe competir en un segmento saturado con rivales con precios agresivos.

La importancia histórica de Maserati justifica un cambio, pero la compañía enfrenta una batalla cuesta arriba en un mercado que recompensa un posicionamiento claro, precios competitivos y una narración efectiva.