Los conductores de la ciudad de Nueva York se enfrentan a menos interacciones con los agentes de policía, pero reciben más multas de tráfico en general, gracias a un aumento en la aplicación de la ley automatizada. El cambio refleja una tendencia más amplia en todo Estados Unidos a medida que los departamentos de policía reasignan recursos y dependen cada vez más de las cámaras para gestionar las infracciones de tránsito. No se trata sólo de conveniencia o eficiencia: plantea interrogantes sobre la equidad, la rendición de cuentas y el futuro de la actuación policial.
Disminución del número de multas del Departamento de Policía de Nueva York
Durante la última década, la cantidad de multas de tránsito emitidas por agentes de la policía de Nueva York ha disminuido drásticamente. En 2015, los agentes redactaron más de 1 millón de infracciones de tránsito en toda la ciudad. Para 2025, esa cifra se redujo a aproximadamente 678.000, una disminución de aproximadamente el 32 por ciento. Staten Island experimentó una de las caídas más pronunciadas, con una caída en la emisión de boletos de casi un 52 por ciento durante el mismo período.
La mayor caída se produjo en 2020, durante los cierres pandémicos, cuando la aplicación de la ley se desplomó y nunca se recuperó por completo. En toda la ciudad, la aplicación de la ley se redujo casi a la mitad entre 2019 y 2020, y las infracciones como no hacer señales, infracciones del cinturón de seguridad y desobedecer las señales de tránsito disminuyeron significativamente.
Caen los niveles de personal policial
La disminución de las multas emitidas por agentes se correlaciona directamente con la reducción de los niveles de personal del Departamento de Policía de Nueva York. El departamento cuenta ahora con alrededor de 33.000 agentes uniformados, frente a más de 40.000 en 2000. Según funcionarios locales, la fuerza más pequeña da prioridad a las llamadas de mayor prioridad que a las detenciones de tráfico de rutina.
“Los policías corren de un trabajo a otro en lugar de realizar paradas de rutina”, explicó un oficial retirado. “La escasez de personal significa que no se puede hacer todo”.
Este cambio no significa que la aplicación de la ley se esté desacelerando. Más bien, significa que la generación de ingresos continúa por otros medios.
El auge de los radares de tráfico
La aplicación de la ley automatizada se ha disparado. En 2025, los radares emitieron más de 4,4 millones de infracciones en la ciudad de Nueva York, más de seis veces la cantidad de multas emitidas por agentes de policía. Sólo en Staten Island, las cámaras repartieron más de 441.000 multas por exceso de velocidad, eclipsando el total emitido por los agentes en un factor de más de 100.
Esta tendencia destaca un cambio crítico en la forma en que se hacen cumplir las leyes de tránsito. Si bien la presencia policial disminuye, los sistemas automatizados llenan el vacío, generando ingresos sin el mismo nivel de discreción o potencial de sesgo. Sin embargo, también plantea preocupaciones sobre la transparencia y el debido proceso, ya que las cámaras funcionan sin supervisión humana directa.
El avance hacia la aplicación automatizada de la ley refleja una creciente dependencia de la tecnología en la vigilancia policial, lo que plantea interrogantes sobre sus efectos a largo plazo en la confianza de la comunidad y la aplicación equitativa de la ley.




















