El fabricante de automóviles chino BYD implementó agresivamente su avanzado sistema de asistencia al conductor, denominado “God’s Eye”, en toda su línea de vehículos. El sistema, destinado a rivalizar con el piloto automático de Tesla, ahora enfrenta quejas generalizadas de mal funcionamiento peligroso, incluidos casos en los que los vehículos casi chocan contra el tráfico que viene en sentido contrario.
Adopción temprana, problemas generalizados
A diferencia del paquete opcional de conducción autónoma total de Tesla, BYD convirtió el “Ojo de Dios” en estándar en más de 2,5 millones de vehículos en China. Un propietario de un SUV de lujo Yangwang U8 de 160.000 dólares informó que el sistema aceleró inesperadamente y se desvió hacia una mediana, mientras que otro incidente casi resultó en una colisión frontal. Estos fallos plantean dudas sobre la preparación del software antes de su implementación masiva.
Escala versus control
Los fabricantes de automóviles occidentales suelen implementar funciones avanzadas de asistencia al conductor como actualizaciones opcionales en modelos seleccionados, lo que permite pruebas y refinamientos más controlados. La decisión de BYD de equipar casi toda su gama (desde hatchbacks asequibles hasta SUV de alta gama) con el sistema ha amplificado la visibilidad de estos defectos. Este enfoque contrasta marcadamente con competidores como Ford y GM, que a menudo retrasan o limitan el lanzamiento de dichas tecnologías hasta que se resuelvan los problemas de software.
Las inconsistencias del hardware complican las pruebas
Para complicar aún más la situación, la implementación de BYD varía según los modelos. Algunos vehículos incluyen sensores lidar, mientras que otros dependen únicamente de sistemas basados en cámaras. Esta inconsistencia hace que identificar y resolver errores sea más desafiante, ya que el paquete de hardware no es uniforme en toda la línea de productos.
El rápido despliegue del sistema “God’s Eye” de BYD demuestra los riesgos de priorizar la velocidad de comercialización sobre la validación exhaustiva del software. Estos incidentes resaltan la importancia de las pruebas incrementales y los despliegues controlados de la tecnología de conducción autónoma.





















