No es sólo un problema técnico en la matriz. O el código.
En realidad este está más sucio.
Falló el hardware. Específicamente el pegamento que lo mantiene unido.
Honda está retirando 59.888 SUV de las carreteras. Los modelos Prologue y Acura Zdx están atrapados en la red. Ambos eléctricos. Ambos comparten ADN con las plataformas de General Motors. Pero esa superposición de ingeniería no salvó las cámaras retrovisoras.
El problema de la pegajosidad
La carcasa tiene un tratamiento adhesivo que debería pegarse. No es así.
Entra humedad. Sigue la corrosión. Luego la pantalla se vuelve borrosa o negra.
Un paso demasiado lejos por seguridad.
Comenzó como un susurro en mayo de 2020. Espere, no, 2024. Honda vio cómo se acumulaban los reclamos de garantía. 2.411 de ellos. Se acercaron a GM. Colaboró. Datos monitoreados. Analizaban las piezas devueltas como detectives que buscaban huellas dactilares en un guante. A principios de mayo de 2026 tuvieron su veredicto. Existía un defecto. Quizás no. Existió.
No hay cuerpos sino un desastre
Cero accidentes.
Cero heridos.
Cero muertes.
Hasta ahora.
El fabricante de automóviles japonés lo llama un defecto de seguridad en los vehículos de motor. ¿La solución? Saca la cámara defectuosa. Pon uno mejor. Sencillo en papel. Un infierno logístico para los propietarios.
¿Realmente confías en una imagen borrosa para guiar tu marcha atrás?
“Las cámaras de respaldo han sido un dolor de cabeza para todos los fabricantes”.
Pero normalmente es software. Insectos. Fallos. Código que puedes parchear por aire. Esto es decadencia física. Óxido dentro de una unidad sellada. No se puede actualizar el óxido.
Pone de relieve una fragilidad que a menudo ignoramos. La vista trasera digital no es mágica. Es vidrio, silicona y adhesivo detrás de la luz de la matrícula. Vulnerable al agua. A la vibración. Al tiempo.
Nos quedamos mirando las pantallas mientras damos marcha atrás para entrar en las puertas del garaje. Ahora nos fijamos en las cajas negras.
Honda promete reemplazo. GM observa desde la barrera.
Y 60.000 conductores esperan.
Para sus citas. Para sus grúas. Para mayor claridad en la oscuridad.
¿Se mantiene la vivienda unida hoy?
Quién sabe.
Puede que no.





















