Un reciente fallo judicial en Rochester, Nueva York, ha puesto en duda la legitimidad de una masiva campaña automatizada de control del exceso de velocidad, abriendo potencialmente la puerta a que miles de automovilistas impugnen sus multas.
La campaña de aplicación de la ley “fantasma”
Durante el otoño de 2024, las autoridades locales desplegaron un SUV blanco sin identificación equipado con una cámara de velocidad en una zona de trabajo en la Interestatal 490. Durante 25 días, el sistema automatizado funcionó como un generador de multas de alta velocidad, emitiendo más de 26,000 multas por exceso de velocidad.
Si bien la gran mayoría de los conductores pagaron las multas sin lugar a dudas, el gran volumen de citaciones (impulsadas por un vehículo no tripulado) ha planteado importantes dudas sobre la transparencia y la necesidad de una aplicación automatizada tan agresiva.
Un llamamiento histórico
La batalla legal se centró en Kent Kroemer, uno de los muchos conductores atrapados en la red. Después de perder su caso inicial en el tribunal de tránsito de la ciudad, Kroemer apeló a nivel del condado. El resultado fue una victoria decisiva para el acusado, ya que el juez Doug Randall anuló las multas y emitió una crítica mordaz de los procedimientos del tribunal inferior.
La decisión del juez destacó varios fallos procesales críticos:
- Carga de la prueba fuera de lugar: En una desviación de los principios legales estándar, el tribunal de tránsito exigió indebidamente al acusado que probara su inocencia en lugar de exigir al estado que probara la infracción.
- Falta de pruebas: La fiscalía no proporcionó pruebas de que se estuvieran realizando trabajos reales de construcción o mantenimiento en el momento de las supuestas violaciones, lo que suele ser un requisito previo para tales medidas de cumplimiento.
- Infracciones legales: No hubo evidencia de que el “Aviso de responsabilidad” se haya enviado por correo dentro del plazo legal de 14 días hábiles.
- Conducta no profesional: El juez Randall describió el comportamiento del tribunal de tránsito de la ciudad como “atroz”, y señaló que los secretarios del tribunal habían discutido con el acusado en lugar de mantener un ambiente judicial neutral.
Por qué esto es importante: la tendencia de la aplicación de la ley automatizada
Este caso pone de relieve una tensión creciente en la gobernanza moderna: el uso de IA y sistemas automatizados para maximizar la recaudación de ingresos. Si bien las cámaras automáticas aumentan la eficiencia, también eliminan el elemento humano de discreción y pueden generar “trampas de ingresos” si no se controlan estrictamente.
Cuando la aplicación de la ley se realiza mediante un vehículo no tripulado en una zona de trabajo, la línea entre la seguridad pública y el cobro agresivo de multas se vuelve borrosa. Este fallo sugiere que los sistemas automatizados aún deben cumplir con los mismos estándares probatorios rigurosos que los agentes humanos.
Implicaciones para otros conductores
El fallo tiene consecuencias inmediatas para quienes se encuentran atrapados en la misma redada. De los 239 conductores que originalmente impugnaron sus multas en los tribunales de la ciudad, 199 perdieron sus casos. Sin embargo, tras la decisión del juez Randall, esos conductores ahora tienen hasta el 8 de mayo para presentar una apelación.
La decisión del tribunal sirve como recordatorio de que la aplicación automatizada no exime al Estado de su deber fundamental de proporcionar pruebas y seguir el debido proceso.
Conclusión
Al anular estas citaciones masivas, el tribunal ha reforzado el principio de que los sistemas automatizados no pueden eludir los requisitos legales de evidencia y equidad procesal. Este fallo proporciona un salvavidas vital para los automovilistas que buscan impugnar las multas automatizadas basándose en pruebas insuficientes o conducta legal inadecuada.




















